La IA lo está cambiando todo. Las universidades deben enseñar a los estadounidenses a mantenerse al día
Desde recién graduados hasta jubilados, las universidades están poniendo en marcha programas para familiarizarse con la IA y saber cómo aprovechar sus ventajas y sortear sus inconvenientes
{{#rendered}} {{/rendered}}Hace un siglo, cuando las universidades querían formar a los estudiantes para que se convirtieran en titulados con un alto nivel de «cultura general», les hacían conocer las mejores obras de la literatura, les encargaban ensayos analíticos y organizaban debates en clase.
Cuando hace unas décadas empezó la era de Internet, las universidades se dieron cuenta de que tenían que actualizar sus planes de estudios y métodos de enseñanza, para asegurarse de que los estudiantes no solo dominaran las grandes obras de la literatura, sino que también adquirieran las habilidades digitales necesarias para triunfar en el mercado laboral del siglo XXI.
Ahora se está produciendo otro cambio radical. La inteligencia artificial está transformando la forma en que la gente aprende y trabaja en todas las etapas de la vida. Esta vez, las universidades no solo tendrán que actualizar qué y cómo enseñan, sino también cuánto tiempo lo enseñan. En un mundo en el que la IA evoluciona más rápido de lo que puede seguir el ritmo cualquier carrera de cuatro años, las universidades tienen una oportunidad única y la responsabilidad de rediseñar su oferta y sus programas para garantizar que sus estudiantes —pasados, presentes y futuros— tengan conocimientos sobre IA.
{{#rendered}} {{/rendered}}Los estadounidenses están adoptando la IA más rápido que cualquier otra tecnología de la historia. Según el Pew Research Center, aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses usa ahora la IA en su día a día, frente a un tercio en 2024. Gente de todas las edades recurre a estas herramientas para todo, desde asesoramiento financiero hasta la planificación de viajes e información sobre salud.
Pero hay una gran diferencia entre limitarse a usar la IA y usarla de forma eficaz.
{{#rendered}} {{/rendered}}EN «ARMAGEDDON» NO HAY IA. LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL ES UNA HERRAMIENTA, NO UN APOCALIPSIS
Un experimento histórico realizado por investigadores de la Escuela de Negocios de l Harvard y del Boston Consulting Group ilustra esta distinción. El estudio reveló que los consultores que utilizaban modelos punteros de IA producían un trabajo de mayor calidad y completaban las tareas más rápido, pero solo cuando reconocían los puntos fuertes y las limitaciones de la tecnología. Cuando recurrían a la IA para tareas fuera de sus áreas de competencia, su rendimiento era, de hecho, peor que el de un grupo de control formado por consultores a los que no se les permitía usar la IA en absoluto. Los investigadores describieron este límite irregular como la «frontera irregular» de la IA: es sobrehumana en ciertas tareas, mientras que resulta sorprendentemente ineficaz en otras. Por eso, la IA puede aumentar la productividad en las áreas en las que tenemos experiencia, pero debemos tener cuidado porque puede llevarnos por mal camino en aquellas en las que no la tenemos.
A medida que los modelos sean cada vez más potentes, esa frontera seguirá cambiando. Pero siempre existirá. Y entender dónde está esa frontera —y cómo aprovechar los puntos fuertes de la tecnología sin hacer la vista gorda ante sus puntos débiles— es la esencia de la alfabetización en IA.
{{#rendered}} {{/rendered}}Y estos conocimientos son cada vez más importantes a cualquier edad. Los recién graduados universitarios pueden usar la IA para desarrollar software o analizar datos. Un directivo en plena carrera profesional puede usarla para automatizar tareas rutinarias, resumir informes o probar nuevas ideas de negocio. Un jubilado puede usarla para orientarse entre la información sanitaria, gestionar la medicación o comparar opciones de Medicare .
Cada una de estas tareas requiere algo más que saber abrir una app o usar un entorno de programación. También hay que saber qué preguntas hacer, hasta qué punto fiarte de las respuestas y cuándo necesitas una verificación independiente o el consejo de un experto, ya sea para rellenar formularios de impuestos, comparar condiciones de préstamos o revisar documentos legales.
{{#rendered}} {{/rendered}}Dominar esas habilidades va a requerir un aprendizaje continuo, sobre todo ahora que la IA es cada vez más capaz y está cada vez más presente en nuestras vidas. Ahí es precisamente donde las universidades tienen un papel importante que desempeñar.
Las universidades ya cuentan con la infraestructura básica para satisfacer esa necesidad. Al fin y al cabo, muchas instituciones mantienen el contacto con sus antiguos alumnos a través de la formación continua, los certificados profesionales, la formación para ejecutivos y los programas de aprendizaje permanente.
Los programas destinados a fomentar la alfabetización en IA a lo largo de toda la vida —y, en última instancia, el dominio de la IA— deben formar parte de esa oferta. Estos pueden adoptar la forma de cursos cortos, certificados acumulables, programas de actualización para antiguos alumnos, talleres comunitarios o colaboraciones con empresas.
{{#rendered}} {{/rendered}}Por ejemplo, el MIT ofrece cursos profesionales sobre ingeniería de prompts de IA. Y mi organización ha lanzado hace poco una microcredencial gratuita sobre IA aplicada para antiguos alumnos. El programa ayuda a los graduados de distintos sectores a mantenerse al día con la IA en contextos reales, y abarca desde la terminología habitual de la IA hasta los sesgos en la IA.
Más allá de la formación orientada a la carrera profesional, las universidades podrían ofrecer formación práctica sobre IA para cada etapa de la vida. Un padre o una madre primeriza podría aprender a evaluar los consejos de salud generados por la IA para su hijo, mientras que un jubilado podría asistir a un taller sobre cómo detectar estafas financieras basadas en la IA.
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{{#rendered}} {{/rendered}}En los próximos años, saber de IA será tan imprescindible como lo es hoy en día saber de tecnología digital. Las universidades llevan mucho tiempo ayudando a la gente a adaptarse a los cambios transformadores de la sociedad. En la era de la IA, la educación superior debería seguir asumiendo esa responsabilidad convirtiéndose en un compañero de por vida en la formación sobre IA.