El voto hispano está en juego en 2026. Los candidatos que lo ignoren, perderán
En las últimas elecciones, los candidatos que se han esforzado por dirigirse directamente a los votantes hispanos han tenido ventaja entre este electorado
{{#rendered}} {{/rendered}}Los votantes hispanos están enviando a ambos partidos un mensaje que debería ser imposible de ignorar: dejad de dar por hecho que ya sabéis cuál es nuestra postura.
En 2024, un récord de 36,2 millones de hispanoamericanos tenían derecho a votar. De cara a 2026, las encuestas en distritos electorales reñidos indican que muchos siguen siendo susceptibles de cambiar de opinión, ya que más de la mitad están indecisos o dispuestos a cambiar su voto.
Durante años, los analistas políticos han intentado encasillar a los votantes hispanos en una narrativa simplista. Después de unas elecciones, nos dicen que los latinos están firmemente del lado de los demócratas. Tras las siguientes, nos dicen que los republicanos han cambiado para siempre la composición del electorado.
{{#rendered}} {{/rendered}}La realidad es mucho menos clara.
Los hispanoamericanos no se mueven al unísono en ninguna dirección. Sopesan a los candidatos, las prioridades y las circunstancias, y luego toman sus propias decisiones. Eso es lo que hace que este electorado sea tan importante y que resulte tan arriesgado para cualquiera de los dos partidos darlo por sentado.
{{#rendered}} {{/rendered}}Cuando preguntamos a los votantes hispanos qué es lo que más les importa, los temas pueden sonarte familiares: el coste de la vida, la vivienda, los buenos empleos, la sanidad y las oportunidades. Pero lo que importa es cómo se viven esas dificultades.
Nueve de cada diez votantes hispanos a los que hemos encuestado en distritos clave mencionan el coste de la vida como uno de los temas más importantes, mientras que el 73 % dice que más que salir adelante, apenas sobreviven. Ocho de cada diez ayudan económicamente a familiares que no viven con ellos. Estos votantes no necesitan mensajes genéricos sobre la economía. Quieren candidatos que entiendan cómo las presiones económicas están afectando a sus familias y comunidades, y que puedan hablar con credibilidad sobre sus aspiraciones de salir adelante.
Lo que a menudo se pasa por alto en los debates políticos es que los votantes hispanos son más que una simple categoría demográfica. Son padres, trabajadores, empresarios, vecinos y miembros de la comunidad. Quieren que los políticos elegidos entiendan esas realidades, no campañas basadas en suposiciones.
{{#rendered}} {{/rendered}}La buena noticia es que el interés sigue siendo alto.
Una encuesta reciente de Univision entre votantes hispanos registrados en Texas reveló un interés abrumador por participar este otoño. Sin embargo, el 69 % afirmó que los candidatos prestan muy poca atención a los intereses y preocupaciones de la comunidad hispana.
{{#rendered}} {{/rendered}}Es una combinación llamativa. No se trata de votantes que hayan dejado de lado la política. Más bien al contrario, muchos la siguen muy de cerca y se preguntan si alguien les está escuchando a su vez.
La comunicación es importante.
{{#rendered}} {{/rendered}}El 71 % dice que es importante que los candidatos se comuniquen con los votantes en español, mientras que el 56 % afirma que hacerlo les haría ver a un candidato con mejores ojos.
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Ese hallazgo merece más atención por parte de las campañas. Dirigirse a los votantes hispanos en español no consiste simplemente en traducir un mensaje en inglés. Indica algo más fundamental: que un candidato tiene en cuenta a este electorado, lo respeta y está dispuesto a hacer el esfuerzo necesario para conectar con él directamente.
{{#rendered}} {{/rendered}}En las últimas elecciones, los candidatos que se han esforzado por dirigirse directamente a los votantes hispanos han tenido ventaja entre este electorado. En las reñidas contiendas de este otoño, los votantes hispanos ayudarán a decidir quién gana y quién pierde; y dirigirse a ellos en español es clave para ganarse su apoyo.
Cuando un candidato se expresa en el mismo lenguaje que la gente usa con sus familiares y amigos de toda la vida, eso transmite la idea de que la relación es importante. Da a entender que está dispuesto a acercarse a los votantes tal y como son, en lugar de esperar a que sean ellos quienes acudan a ti.
Pero el idioma por sí solo no basta.
{{#rendered}} {{/rendered}}Las campañas cuentan con más herramientas que nunca para identificar y llegar a los votantes hispanos. Lo más difícil es conectar con ellos. Para ello, hay que entender cómo se viven en las comunidades hispanas los temas que marcan estas elecciones y comunicarse de una forma que sea relevante para sus vidas.
Una campaña puede llenar la pantalla de alguien de mensajes. Ganarse el voto de alguien es más difícil. Se necesita constancia, respeto y demostrar que entiendes bien a la comunidad a la que un candidato espera representar.
Por eso, los votantes hispanos van a ser clave para decidir el resultado de algunas de las contiendas más reñidas de 2026. El electorado es numeroso, activo, está en crecimiento y es competitivo.
{{#rendered}} {{/rendered}}Y lo más importante: los votantes hispanos están tomando sus propias decisiones. No están esperando a que los estrategas de los partidos, los comentaristas o los asesores políticos los definan.
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Los candidatos que tengan éxito se darán cuenta pronto de esa realidad. Hablarán en serio sobre la asequibilidad, las oportunidades económicas y los retos a los que se enfrentan las familias cada día. Estarán presentes de forma constante, no solo en las últimas semanas antes de las elecciones. Y se dirigirán a las comunidades hispanas como votantes a los que hay que convencer, no como un electorado que hay que reclamar.
{{#rendered}} {{/rendered}}Ningún partido tiene un control permanente sobre este electorado.
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En 2026, los candidatos que lo entiendan primero tendrán más posibilidades de ganar.