Un experto en especies raras nos cuenta qué movimientos bajo el agua podrían atraer a los tiburones
Forrest Galante, experto en especies raras, nos cuenta en «The Will Show» qué deben hacer los bañistas para evitar un encuentro peligroso con un tiburón.
Una profesora de natación de Reno se encontró cara a cara con una nutria mientras se daba un baño en el lago Tahoe este fin de semana. El ataque, según ella, duró cinco minutos y la llevó a urgencias.
Lynnette Bellin dijo en un vídeo en el que se veían las secuelas del ataque que llevaba 25 años nadando en el lago Tahoe y que ni siquiera sabía que hubiera nutrias por allí. Se enteró de su presencia unos 30 minutos después de empezar a nadar el domingo.

Vista aérea del lago de color turquesa que se arremolina alrededor de las lisas rocas grises de la playa de Sand Harbour, en el lago Tahoe. (Getty Images)
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Según informa el Reno Gazette Journal, esta ruta en concreto por la que iba cuando se topó con la nutria es la misma por la que ha estado nadando todos los domingos desde julio.
«Al principio pensé que era alguien tirando de mí porque la fuerza era muy fuerte», le contó Bellin al medio el lunes. «No había visto a nadie más nadando por ahí, así que no estaba seguro. Y luego noté los dientes y las garras, y no paraba ni un momento».
Dice que cuanto más se defendía de la nutria, más agresiva se ponía esta con ella. Mientras luchaba contra ella, la cogió y intentó lanzarla por los aires. La nutria respondió mordiéndole y arañándole las manos y la cara.

Imagen de archivo de una nutria en el agua. (Getty Images)
«Estaba gritando mientras pasaba todo esto, pero había gente en el carril bici y nadie me oía», dijo. «Al final llegué a unas rocas, pero estaban resbaladizas, y cuando intenté levantarme, la nutria también se acercaba».
Bellin por fin consiguió escapar de la nutria enfadada trepando a una roca más grande. La nutria dio vueltas por los alrededores, y ella se vio obligada a saltar una valla para llegar a un carril bici, por donde volvió andando hasta el lugar donde había empezado a nadar, descalza y cubierta de sangre.

Imagen de archivo de una mujer dándose un baño. (Getty Images/iStockphoto)
Allí la esperaban la policía, los bomberos y una ambulancia. Más tarde, condujo ella misma hasta urgencias, donde le pusieron 38 puntos y le administraron las vacunas contra la rabia.
«Nadar en el lago Tahoe es lo que más me gusta del mundo. Es mi remanso de paz y mi refugio. Siento que me lo arrebataron tras el ataque de la nutria», dijo Bellin en un vídeo que publicó tras su visita a urgencias.
Otro recordatorio más de que hay que estar siempre atento cuando estás en la naturaleza. Nunca se sabe cuándo un baño dominical puede convertirse en una lucha en el agua contra una nutria salvaje.







































