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El Tribunal Supremo se mostró escéptico el lunes respecto a la ley del Gobierno federal que prohíbe a las personas con un «consumo habitual» de marihuana poseer legalmente un arma de fuego, un caso relacionado con la Segunda Enmienda que podría poner a prueba los límites a la hora de establecer excepciones a la tenencia de armas.

Pero en dos horas de acalorados debates sobre «armas y marihuana», varios magistrados —aunque consideraban que los fumadores de marihuana eran, en teoría, menos peligrosos— expresaron su preocupación por permitir que los adictos a las drogas y otros consumidores de sustancias ilegales, que podrían suponer un peligro para la sociedad, tuvieran acceso a esas armas.

Parece probable que el fallo sea de alcance limitado y que solo se aplique a la persona en el centro del conflicto y a otros consumidores habituales de marihuana que no supongan un peligro para la sociedad por tener un arma en casa.

La cuestión es si el consumo generalizado de cannabis en las últimas décadas —que, de alguna forma, es legal en 40 estados— hace que la tipificación como delito de la «mera posesión» dependa de la tenencia de armas.

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El presidente Joe Biden su hijo Hunter Biden

El expresidente Joe Biden su hijo, Hunter Biden. (BRENDAN AFP Getty Images)

Esa misma ley se aplicó al hijoBidenexpresidente Joe Biden, Hunter Biden, que fue condenado en virtud del artículo 922(g)(3), que prohíbe a cualquier «usuario ilegal o adicto a cualquier sustancia controlada» poseer un arma de fuego.

El caso que nos ocupa es el de un Texas acusado de un delito grave después de que FBI registraran su casa y encontraran una pistola. El sospechoso admitió que fumaba marihuana cada dos días.

A varios miembros del Tribunal Supremo les preocupaban las consecuencias de otorgar a los fiscales federales una discrecionalidad excesivamente amplia para imputar a alguien por ser «consumidor de drogas».  

«Ni siquiera sabemos cuánto se toma cada dos días. ¿Y si se tomara una gominola [con THC] con receta médica?», preguntó el juez Neil Gorsuch. «Se tomaba una cada dos días para dormir mejor. ¿Le vamos a quitar el derecho de por vida?»

«Se trata de la legalidad», dijo la jueza Amy Coney Barrett. «En cuanto a la marihuana, simplemente no veo nada en el marco normativo que refleje realmente la opinión del Congreso de que esto haga que alguien sea más peligroso».

Pero el presidente del Tribunal Supremo, John , dijo que fue el Congreso quien decidió que la marihuana debía clasificarse como «sustancia controlada», independientemente de lo que decidan otras jurisdicciones.

«Hay un montón de casos como ese en los que dejamos que sea el poder legislativo el que decida sobre las dificultades de adicción y las consecuencias que eso conlleva, con la Lista 1, la Lista 3 [clasificaciones de drogas ilegales] y todo eso, y en cada caso, no puedes volver a sopesar la decisión del poder legislativo».

En 2022, el Tribunal Supremo amplió los derechos sobre las armas, exigiendo que las leyes actuales tuvieran una base sólida en la historia y la tradición del país. Ese precedente se tendrá muy en cuenta en el recurso de apelación actual.

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Fachada del Tribunal Supremo, 3 de octubre de 2024, Washington D. C.  (Valerie Plesch/picture alliance vía Getty Images)

Entre otras cosas, se ha utilizado para permitir que la gente lleve pistolas con licencia y cargadas en público, al amparo de las llamadas leyes de «porte oculto».

Pero el tribunal conservador también ha ratificado las restricciones federales que permiten desarmar a quienes están sujetos a órdenes de alejamiento por violencia doméstica.

El cannabis es ilegal a nivel federal, pero el presidente Trump firmó un decreto para acelerar el proceso de reclasificarlo como una sustancia menos peligrosa.

El Gobierno actual ha apoyado la ampliación de los derechos sobre las armas, pero en este caso afirma que la combinación de armas de fuego y sustancias controladas justifica las restricciones actuales.

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«La Segunda Enmienda no prohíbe al Gobierno desarmar temporalmente a los consumidores habituales de marihuana mientras sigan consumiéndola con frecuencia»,Harris el tribunal Sarah Harris , abogada del Departamento de Justicia. «Esa restricción específica encaja perfectamente en la tradición histórica de desarmar a determinados grupos de personas que suponen un peligro especial de uso indebido».

Los hechos

El caso empezó en agosto de 2022, cuando unos agentes federales ejecutaron una orden de registro en la casa de Ali Danial Hemani, en Lewiston ( Texas), como parte de una investigación penal más amplia.

Admitió que tenía una pistola Glock de 9 mm, que había comprado legalmente y guardaba bajo llave en casa. Los agentes también encontraron unos 60 gramos de marihuana y 4,7 gramos de cocaína.

A la luz de estas conclusiones, los fiscales federales imputaron a Hemani —que tiene doble nacionalidad estadounidense y pakistaní— por infringir la ley federal que tipifica como delito la posesión de armas de fuego por parte de personas que consumen «de forma persistente» sustancias controladas, aunque nunca se le acusó de consumir drogas mientras portaba un arma. El caso se centró únicamente en su consumo habitual de marihuana.

A Hemani le pueden caer hasta 15 años de cárcel si lo declaran culpable. Un tribunal federal de apelación acabó desestimando la acusación, lo que llevó al Departamento de Justicia a presentar un recurso ante el Tribunal Supremo.

Sus abogados dijeron que Hemani estaba siendo objeto de un trato injusto por posesión de armas debido a unos supuestos vínculos con el terrorismo —que no se han demostrado— y a su consumo de marihuana, por el que nunca fue procesado.

Gran parte de la sesión pública del juicio se centró en cómo se debería definir correctamente el término «consumidor de drogas» y cómo se podría aplicar tanto a la tenencia como a la posesión de armas.

Se plantearon varias hipótesis sobre si las restricciones federales sobre las armas podrían incluir el uso de pastillas para dormir, esteroides anabólicos y Adderall —una anfetamina que se usa para tratar el TDAH y la narcolepsia— y si podrían aplicarse a los consumidores de drogas que no tienen hogar o que tienen coche.

Los argumentos

Gorsuch sugirió que no era válido establecer un paralelismo entre las leyes históricas aprobadas en los inicios del país, que restringían el uso de armas a los alcohólicos reincidentes, y los consumidores actuales de marihuana.

Puso como ejemplo a los llamados «Padres Fundadores» John , James y Thomas Jefferson— como grandes bebedores.

«Thomas Jefferson dijo que no bebía mucho alcohol, que solo se tomaba tres o cuatro copas de vino por la noche, ¿vale? ¿Son todos borrachos habituales a los que, según tu teoría, habría que desarmar de por vida?», le preguntó Gorsuch al abogado del Gobierno.

«El Gobierno no ha sido capaz de definir qué es un consumidor», añadió. «Es decir, ha dicho en varias ocasiones que es alguien que ha consumido alguna droga ilegal en el último año, ¿no?».

El juez Samuel Alito replicó, hablando durante más de 15 minutos sobre lo difícil que resulta aplicar un enfoque caso por caso para procesar a un «drogadicto» en virtud de esta ley.

Samuel Alito, juez asociado del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

El juez asociado del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Samuel Alito, el 7 de octubre de 2022, en Washington, D.C. (Alex Getty Images)

«Me cuesta entender cómo se pueden tomar estas decisiones individualizadas en el marco de un proceso penal», dijo Alito. «La forma en que se llevan a cabo los procesos penales hace que esto sea extremadamente difícil».

«Imagina que alguien toma una droga de forma habitual y que, mientras la toma, se vuelve superpeligroso», continuó Alito. «¿La Segunda Enmienda no permitiría que el Congreso dijera que eso es demasiado arriesgado?»

El caso Hemani ha dado lugar a unas alianzas legales y políticas poco habituales. La Asociación Nacional del Rifle y Gun Owners of America, junto con la ACLU y la Drug Policy Alliance, están apoyando por separado al acusado.

El gobierno federal cuenta con el apoyo de una coalición de 19 estados, en su mayoría gobernados por demócratas, encabezada por Illinois, junto con el Brady Center to Prevent Gun Violence.

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A principios de este período de sesiones, el Tribunal Supremo examinó un recurso contra una Hawaii que prohíbe llevar armas de fuego en propiedades privadas abiertas al público sin el permiso expreso del propietario.

La mayoría conservadora, de 6 a 3, parecía dispuesta a derogar esa ley y otras similares.

El caso en cuestión es Estados Unidos contra Hemani (24-1234). Se espera que se dicte la sentencia a principios de verano.