Alex : Trump está ejerciendo «máxima presión» sobre Cuba crisis energética
Alex , exjefe de gabinete del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, habla en «America’s Newsroom» sobre el apagón generalizado en Cuba a la crisis energética, la estrategia de política exterior del presidente Donald y otros temas.
Las noches en Cuba ya no son tranquilas. Están llenas del ritmo metálico de miles de familias que golpean con cucharas ollas vacías en la oscuridad. Este es el sonido del funeral de una ideología fallida. El brutal régimen comunista Cuba la familia Castro impuso a Cuba se está derrumbando ante nuestros ojos. Su economía está en caída libre, su gente pasa hambre y a la dictadura se le está acabando el dinero y el combustible.
Después de más de seis décadas de represión, el régimen corrupto está hoy más débil que en cualquier otro momento de mi vida. Lo sé de primera mano. Viví bajo ese régimen. Huí de él. Hoy am único miembro del Congreso de Estados Unidos nacido en Cuba.
Este momento exige claridad y determinación por parte de Estados Unidos. Estamos más cerca que nunca de acabar con la tiranía impuesta por la familia Castro y sus fieles secuaces en La Habana, pero solo si mantenemos una estrategia firme. Mi mensaje al mundo, a quienes se han visto obligados a abandonar su patria y al régimen es sencillo: no habrá grandes inversiones, ni rescates financieros, ni ayudas económicas a menos que se produzca un cambio político radical en la isla.
Cualquier negociación con la dictadura en quiebra de La Habana debe partir de una posición de fuerza. La ayuda económica solo debería llegar tras un cambio real. El régimen debe liberar a todos los presos políticos, restablecer los derechos humanos y desmantelar las estructuras totalitarias de la dictadura de Castro, tal y como exige la legislación estadounidense recogida en la Ley LIBERTAD de 1996, que establece las condiciones para levantar el embargo económico contra el régimen.
En este momento, el régimen tiene una deuda externa de unos 46 mil millones de dólares, mientras que sus principales fuentes de ingresos se han desplomado. Las remesas han bajado casi un 70 %. Los ingresos por turismo han caído más de un 68 %. Los ingresos por la exportación de profesionales sanitarios han bajado más de un 53 %. Al mismo tiempo, la red eléctrica de la isla, que ya estaba en ruinas, se ha colapsado, lo que ha sumido a millones de cubanos en apagones constantes.
Estas cifras revelan la verdad sobre el modelo económico impuesto por los Castro. La crisis no es consecuencia de presiones externas. Es el resultado de décadas de una ideología fallida, corrupción, planificación centralizada y mala gestión económica. Durante más de 67 años, el régimen ha ido mermando las infraestructuras del país mientras enriquecía a sus secuaces.
Gracias al liderazgo del presidente Donald y del secretario de Estado Marco , Estados Unidos ha recuperado una política clara frente a los regímenes autoritarios. Las dictaduras que maltratan a su pueblo no recibirán ayudas económicas.
Ya hemos visto cómo este enfoque da resultados en otros lugares. En Venezuela, la presión constante puso de manifiesto la fragilidad de la dictadura de Maduro y obligó a entablar unas negociaciones a las que se había resistido durante mucho tiempo. En Irán, las sanciones y la presión diplomática limitaron la capacidad del régimen para financiar actividades desestabilizadoras en el extranjero. Los regímenes autoritarios que dependen de recursos externos se vuelven vulnerables cuando el mundo democrático actúa con unidad y firmeza.
La dictadura de La Habana no es una excepción. El régimen de Castro necesita a Estados Unidos mucho más de lo que Estados Unidos necesita al régimen. La Habana depende de las divisas extranjeras, los alimentos importados, el combustible y la legitimidad internacional. Las medidas decisivas del presidente Trump dan a Estados Unidos una influencia clave para impulsar cambios en Cuba.
Cada noche, miles de cubanos salen a la calle en pueblos de toda la isla. En la ciudad de Morón, en la parte este de la isla, los vecinos llegaron incluso a incendiar la sede del Partido Comunista durante una protesta masiva.
La dictadura ha respondido de la única forma que sabe: con represión. Más de 1.400 presos políticos siguen entre rejas, patriotas cuyo único delito fue exigir libertad. El presidente Donald tiene la oportunidad de ayudar a cambiar el curso de la historia. Si el régimen vuelve a recurrir a masacrar a su propio pueblo, como ya ha hecho en el pasado, Estados Unidos debe dejar claro que no se tolerará esa brutalidad.
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Insto al presidente Trump a que envíe una advertencia clara e inequívoca al régimen de La Habana sobre las consecuencias a las que se enfrentarán si siguen reprimiendo al pueblo cubano.
Sin embargo, el valor del pueblo cubano sigue brillando en medio de la oscuridad. Por toda la isla, el grito de «Patria y Vida» se hace cada día más fuerte.
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A mis hermanos y hermanas de la isla. Oímos cómo resuenan vuestras ollas y sartenes en la noche. Vemos vuestro valor en la oscuridad. Vuestras voces cruzan el Florida y llegan a los corazones de millones de personas que aún sueñan con una Cuba libre. Cada protesta y cada grito de «Libertad» acerca un poco más a la isla a la libertad que su pueblo se merece.
La noche que nos han impuesto los Castro ya ha durado demasiado. Pero el pueblo cubano nunca ha dejado de creer en el amanecer.








































