Rutinas de fitness que se mantendrán en 2026
La instructora de fitness de Crunch, Danelle Rivera, se une al programa «Fox & Friends» para ayudar a los estadounidenses a poner en marcha sus propósitos de Año Nuevo relacionados con el ejercicio físico.
El presidente electo John . Kennedy destacó la importancia de que Estados Unidos mantuviera una buena forma física y una buena salud para seguir siendo una nación fuerte en su artículo «The Soft American», publicado en la revista *Sports Illustrated* . Décadas más tarde, la salud física y mental de los estadounidenses se descuida con demasiada frecuencia, lo que pone en riesgo el futuro de nuestra gran nación. Una población que no goza de buena salud no solo es una población improductiva, sino que carece de una actitud positiva y de ese bienestar general que nos permite prosperar en nuestro día a día: en casa, en el colegio y en el trabajo. Se lo debemos a nuestros hijos: tenemos que dedicar los recursos necesarios y diseñar y poner en marcha las iniciativas adecuadas para hacer frente a las preocupantes tendencias sanitarias que estamos viendo.
Como cirujano ortopédico, veo de primera mano los beneficios que tiene el ejercicio habitual para la salud, el bienestar general y la calidad de vida en general. Pero nos estamos quedando cortos. Hoy en día, más de uno de cada cinco niños y adolescentes estadounidenses es obeso, mientras que solo alrededor del 25 % realiza la cantidad diaria recomendada de actividad física. Además, la prevalencia de trastornos mentales y de conducta entre los adolescentes sigue aumentando a un ritmo alarmante, con un incremento del 35 % entre 2016 y 2023. Esto es inaceptable, y tenemos que hacerlo mejor.
Por suerte, ya se están llevando a cabo iniciativas para hacer frente a la creciente crisis de salud infantil y adolescente relacionada con el sedentarismo y el empeoramiento de la salud mental. El 31 de julio de 2025, el presidente Donald firmó un decreto presidencial por el que se restablecía la Prueba Presidencial de Aptitud Física. Desde entonces, muchos estados, entre ellos Misisipi y Tennessee, han mostrado su firme apoyo al programa mientras se ultiman los detalles del diseño y la puesta en marcha de una Prueba Presidencial de Aptitud Física renovada.
La reinstauración de la Prueba Presidencial de Aptitud Física no es solo una cuestión de nostalgia, sino que es necesaria para la salud pública, la resiliencia nacional y la prosperidad de Estados Unidos; a continuación te cuento algunas consideraciones de diseño y las lecciones que esta iniciativa puede enseñar a nuestra próxima generación.
En primer lugar, debemos asegurarnos de que la versión actualizada de la Prueba Presidencial de Aptitud Física se base en datos científicos y utilice los últimos avances científicos de referencia. Creada en 1956 por el presidente D. Eisenhower y actualizada periódicamente hasta que cayó en desuso, la Prueba Presidencial de Aptitud Física puede reinventarse hoy en día para centrarse en ejercicios y parámetros físicos relacionados que midan mejor los componentes clave de la salud (por ejemplo, la fuerza funcional y la capacidad aeróbica). Una vez que los expertos hayan identificado y acordado los componentes de la prueba, se podrán adaptar los planes de estudios de educación física para enseñar mejor a los alumnos la importancia de mantenerse físicamente activos y la mejor forma de prepararse y entrenar para la evaluación anual. Será fundamental contar con recursos para que los profesores de educación física puedan apoyar la misión educativa relacionada con la prueba.
En segundo lugar, habría que centrarse tanto en los indicadores de crecimiento personal como en la competición a nivel nacional. Estas ideas no se excluyen entre sí. Los detractores de la Prueba Presidencial de Aptitud Física han argumentado que se da demasiada importancia a la capacidad atlética en detrimento de la salud general y que, al realizarse en un entorno público, la prueba puede afectar a la autoestima y a la salud mental. Sin embargo, si hacemos hincapié tanto en la competición interna como en la externa y apoyamos a todos los niños para que encuentren formas concretas de disfrutar de la actividad física habitual, como parte de un plan de estudios de educación física más sólido, esta crítica se desmorona.
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Es importante destacar que, junto con este nuevo enfoque en los indicadores de crecimiento personal, debe mantenerse el componente de la competición nacional. No solo supone un gran orgullo recibir un certificado y una insignia del presidente de EE. UU. si ganas un premio, sino que además ayuda a enseñar tenacidad, resiliencia y una importante lección de vida: algunas cosas son difíciles, pero la perseverancia, la determinación y la dedicación pueden llevarte a mejorar. El esfuerzo importa, y no hay atajos para evitar el trabajo duro. Aun así, puede que los participantes no consigan ganar un premio; aprender que no pasa nada por caer, pero que lo importante es volver a levantarse, es una habilidad en sí misma. Limitarse a eliminar los criterios y el espíritu de competición no ayuda a nadie a largo plazo.
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En tercer lugar, el rápido crecimiento y la adopción de la tecnología aplicada al fitness, como los dispositivos wearables, supone una oportunidad para que una versión actualizada de la Prueba Presidencial de Aptitud Física pueda acceder y utilizar datos de salud más precisos y relevantes. Por ejemplo, los monitores de frecuencia cardíaca pueden identificar a los alumnos que son capaces de mantener su frecuencia cardíaca dentro de una «zona saludable» objetivo durante el ejercicio. Además, las herramientas digitales de salud pueden ayudar a convertir la actividad física en un juego, animando a más personas a mantenerse activas. El uso de la tecnología para fomentar una actividad física más constante puede enseñar a los niños que las herramientas digitales pueden ser un catalizador para el movimiento, y no solo para un estilo de vida sedentario.
Ahora que EE. UU. cumplirá 250 años en 2026 y acogerá muchas de las competiciones deportivas más importantes del mundo en los próximos años, como la Copa del Mundo de la FIFA de 2026 y los Juegos Olímpicos de Verano de 2028, no hay mejor momento para recuperar una versión modernizada de la Prueba Presidencial de Aptitud Física. Al hacerlo, el Gobierno está asumiendo un compromiso claro con el pueblo estadounidense: que está a su lado, trabajando codo con codo para mejorar la salud y el bienestar de la próxima generación. Ya era hora de recuperar la Prueba Presidencial de Aptitud Física en las clases de educación física de todo el país con un formato actualizado; lo único que hacía falta era un liderazgo audaz y decidido.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente la política o la postura oficial de ningún empleador ni de ninguna institución afiliada.









































